• No comemos lo que queremos sino lo que podemos. La escalada de precios en la alimentación obliga a millones de españoles y españolas a modificar sus hábitos alimenticios, renunciando a productos básicos como carne, pescado y pan.
  • No cabe duda que la inflación alimentaria en España ha alcanzado niveles preocupantes, alterando de forma significativa los hábitos de consumo de la ciudadanía. Según el Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon, el 40% de los españoles ha dejado de consumir ciertos alimentos debido al encarecimiento de la cesta de la compra. Esta tendencia, que se ha intensificado en los últimos cinco años con un aumento acumulado del 38% en los precios, refleja una transformación profunda en la dieta nacional. Mucha gente que antes disfrutaba platos de la suculenta dieta mediterránea ha pasado a platos de comida barata porque su presupuesto familiar no da para mejores manjares. Las pastas y los arroces se han ido convirtiendo en los reyes de nuestras despensas.
  • Productos más afectados
  • Entre los alimentos que más han visto reducida su presencia en los hogares destacan:
  • PescadoHasta un 46,5% de los consumidores ha limitado su consumo por su elevado coste.
  • CarneEl 35,4% evita comprarla con frecuencia, especialmente cortes de mayor calidad.
  • Pan: Aunque tradicionalmente básico en la dieta española, su consumo ha caído en picado. En la última década, el consumo per cápita ha descendido de 34,9 kg a cifras significativamente menores, en parte por el aumento de precios por encima del IPC.
  • Huevos, frutas y verduras: También han experimentado subidas notables, con un 49% y 46% de los consumidores respectivamente señalando su encarecimiento como motivo de renuncia.
  • Perfil de los más afectados
  • El impacto económico no es homogéneo. Las mujeres son quienes más han modificado su dieta por razones económicas, con un 47,5% frente al 37,8% de los hombres. Además, los hogares con menores ingresos y los jóvenes presentan mayor vulnerabilidad ante esta situación.
  • Cambios en el gasto semanal
  • El desembolso medio por hogar en alimentación ha pasado de 89 euros en 2024 a 98 euros semanales en 2025, lo que representa un incremento del 10%. Este aumento ha obligado a muchos consumidores a priorizar productos más económicos, reducir la variedad en sus menús y buscar alternativas como congelados o marcas blancas.
  • Consecuencias sociales y nutricionales
  • La renuncia a alimentos frescos y nutritivos plantea riesgos para la salud pública. Expertos advierten que una dieta menos variada y rica en proteínas puede derivar en deficiencias nutricionales, especialmente en niños y personas mayores. Además, el cambio en los patrones de consumo podría tener efectos a largo plazo en la cultura gastronómica española. No debemos extrañarnos si vemos como van surgiendo otros platos típicos en las distintas Comunidades Autónomas. La fabada Asturiana puede pasar a la historia, lo mismo que el bacalao al Pil pil tan famoso en el País Vasco.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» sentimos una gran preocupación porque la subida de precios en la alimentación esté redefiniendo la dieta de los españoles y españolas, obligando a muchos a prescindir de productos esenciales. Esta situación exige medidas urgentes que garanticen el acceso equitativo a una alimentación saludable y asequibleLamentablemente, el gobierno del señor Sánchez no piensa en la alimentación de las ciudadanas y ciudadanos de este país. En La Moncloa se come muy bien. Sabemos que don Pedro Sánchez sigue comiendo carne y pescado en abundancia.

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