• Los delincuentes siempre van por delante de la ley y también se les deja ir por delante. Bien sabemos que ya en la Biblia se alababa al hijo pródigo y se le premiaba. En pleno siglo XXI los hijos pródigos de la sociedad siguen teniendo facilidades para seguir siendo hijos e hijas pródigas. Un ejemplo de leyes anticuadas es la no regulación de los patinetes eléctricos, cuyos accidentes se están silenciando.
  • Estos patinetes eléctricos, que se han convertido en un elemento cotidiano en las ciudades, son una herramienta aprovechada por redes dedicadas al microtráfico de sustancias estupefacientes. Su presencia discreta y su capacidad para desplazarse sin llamar la atención los han vuelto especialmente útiles para quienes buscan evitar controles policiales. La facilidad con la que pueden moverse entre peatones, sortear atascos o acceder a zonas donde un coche o una moto resultarían demasiado visibles ha contribuido a este fenómeno.
  • La ausencia de matrícula y la escasa regulación inicial han sido factores clave para que estos vehículos se utilicen en actividades ilícitas. Para la Policía, identificar a los conductores o rastrear sus movimientos resulta más complicado que en otros medios de transporte. En muchas ciudades, los agentes han observado cómo los traficantes recurren a los patinetes para entregar pequeñas cantidades de droga sin necesidad de permanecer mucho tiempo en un mismo punto.
  • Un ejemplo reciente se produjo en Ferrol, donde una operación policial reveló el uso de patinetes eléctricos para distribuir cocaína en dosis destinadas al consumo inmediato. Este tipo de casos confirma una tendencia creciente: el microtráfico se adapta rápidamente a las nuevas formas de movilidad urbana. Los delincuentes aprovechan la rapidez y discreción de estos vehículos para realizar entregas en cuestión de minutos, reduciendo así el riesgo de ser interceptados.
  • Aunque los patinetes no permiten transportar grandes cantidades de sustancias, su principal ventaja radica en la capacidad de atender a clientes en cualquier lugar y a cualquier hora. La inmediatez se convierte en un valor añadido para quienes operan en este tipo de mercados, donde la rapidez puede marcar la diferencia entre una venta exitosa y una intervención policial. Además, su bajo coste y fácil acceso hacen que prácticamente cualquiera pueda utilizarlos.
  • ¿Y qué está haciendo el gobierno de nuestro sonriente presidente don Pedro Sánchez? Ante este escenario, el Gobierno ha anunciado la implantación de un registro obligatorio para los patinetes eléctricos, una medida que podría dificultar su uso en actividades delictivas. La identificación de los vehículos permitiría a las fuerzas de seguridad rastrear movimientos y vincularlos a sus propietarios, reduciendo el anonimato del que hasta ahora se beneficiaban los traficantes. Aunque no eliminará por completo el problema, se espera que contribuya a limitar esta práctica y a mejorar el control en las ciudades.
  • Es decir, se hace que se hace, pero no se hace nada. La avanzada tecnología que tenemos en el siglo XXI debería permitir controlar los patinetes. Pónganles un chip a cada patinete como a los perros. Así se sabría de quien es el patinete y por dónde anda. Está claro, pues, que el Gobierno del señor Sánchez no quiere perseguir el delito, prefiere permitir presuntamente los pequeños trapicheos de drogas por las ciudades para que los pequeños delincuentes presuntos tengan calderilla en sus bolsillos.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» le recordamos al señor Sánchez y a su gobierno su deber de hacer las ciudades y pueblos de España más seguros. Queremos ciudades sin trapicheos. Queremos pueblos y ciudades donde la gente trabaje y tenga trabajos dignos. Queremos ciudades y pueblos sin maleantes.

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Gmail

Share This