• Siempre hay una primera vez para todo, también para dar un discurso en público y comprobar que hablar para un auditorio no es cosa fácil. Este miércoles se estrenó como oradora la Infanta Sofía, con los nervios a flor de piel y el discurso bien ensayado.
  • No era para menos. Sofía tenía ante sí a sus padres, los Reyes de España y a su hermana, la Princesa de Asturias. Los monarcas no quisieron perderse el primer discurso de su benjamina. Estaban en el salón de actos del Monasterio de Nuestra Señora de Cogullada más como padres que como reyes.
  • El auditorio, con capacidad para 300 personas, estaba a rebosar. La Infanta Sofía defendió a los profesores en su primer discurso: «Merecen respeto, recursos y reconocimiento» dijo.
  • El reconocimiento le llegó a la infanta en un aplauso interminable. Aplaudían los Reyes. Aplaudía la princesa Leonor. Aplaudían cada uno y cada una de los presentes. Tan grande fue el aplauso para doña Sofía, que, con la infanta ubicada en su asiento de primera fila, al lado de su madre, aquella gente seguía aplaudiendo.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» nos sumamos a los aplausos. La infanta no ha dejado de ser una joven nerviosa y preocupada al verse convertida en el centro de atención. Se entendía su nerviosismo porque su familia estaba sentada en primera fila. No sé por qué, me alegré de no ser infanta. La vida parece más bonita cuando eres una ciudadana anónima.

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