• Luis Suárez ha vuelto a plantarse ante las puertas del CHUAC, pancarta en mano, para denunciar una situación absolutamente inadmisible: meses de espera en las listas para operarse, errores burocráticos y una salud que continúa deteriorándose mientras nadie asume responsabilidades ni busca soluciones. Su protesta vuelve a poner sobre la mesa las consecuencias de una gestión sanitaria que, en su caso, se está traduciendo en dolor, pérdida de movilidad y una espera que parece no tener fin. Luis reclama que se deje de jugar con los tiempos de los pacientes y que se dé una solución urgente a su situación.
  • A la interminable espera para ser intervenido del pie por un dedo gatillo se ha añadido, como denuncia, un nuevo capítulo de una cadena de errores que resulta difícil de comprender. La traumatóloga encargada de tramitar la intervención no habría consignado la preferencia correspondiente en la solicitud quirúrgica. Un simple trámite sobre el papel puede parecer insignificante para quien lo gestiona desde un despacho, pero para Luis supone continuar esperando mientras su estado físico empeora. ¿Cuánto más tiene que esperar un paciente para que un error administrativo sea corregido? ¿Cuánto dolor y pérdida de movilidad son necesarios para que su caso sea considerado urgente?
  • Y, por si todo esto fuera poco, un traumatólogo del hospital privado San Rafael le ha detectado además dos vértebras que estarían pinzando el nervio ciático y que también requerirían una operación. Luis se encuentra así atrapado entre dos problemas de salud que necesitan una solución y un sistema que, según denuncia, acumula retrasos y obstáculos. Mientras los informes, solicitudes y procedimientos circulan de un lado para otro, el tiempo corre en una única dirección: en contra del paciente. Y ese paciente tiene nombre y apellidos, siente dolor y cada día tiene más dificultades para desplazarse.
  • La situación ha llegado a un punto especialmente preocupante. Luis ya necesita muletas para caminar. Su movilidad ha ido disminuyendo mientras los meses siguen pasando sin que haya sido operado. Lo que no puede permitirse es que la burocracia termine convirtiéndose en una condena a perder progresivamente su autonomía. No se trata únicamente de una operación pendiente ni de un papel en el que falta una casilla: se trata de la vida cotidiana de una persona que está viendo cómo su capacidad para caminar se deteriora mientras espera una respuesta del sistema sanitario.
  • Luis Suárez, presidente de la Asociación Española por la Igualdad de Género “Genus Aequalitatem”, ha decidido volver a hacer visible su protesta delante del CHUAC porque considera que permanecer callado no es una opción. Sus pancartas son el reflejo de una indignación que va en aumento y de una pregunta que exige respuesta: ¿quién responde cuando los errores administrativos y las demoras sanitarias terminan perjudicando la salud de un paciente? Luis no pide privilegios; reclama que su caso sea atendido, que se corrijan los errores y que las operaciones que necesita no sigan acumulando meses de espera. Porque detrás de cada expediente hay una persona y, en este caso, esa persona ya camina con muletas mientras el reloj sigue avanzando.

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