• Trabajar no te quita de pobre podría decirse mirando los datos económicos. También podría decirse que trabajar es un castigo. Nosotras y nosotros, la clase trabajadora tenemos muchas papeletas para no llegar a fin de mes con nuestro sueldo mileurista o menos de mileurista.
  • La pobreza laboral en España sigue siendo un fenómeno persistente que afecta a cientos de miles de personas que, aun teniendo empleo, no logran cubrir sus necesidades básicas. Según datos recientes, alrededor del 11–12 % de los trabajadores se encuentran en situación de pobreza laboral, lo que significa que más de 1 de cada 10 personas con empleo no alcanza un nivel de ingresos suficiente para vivir sin sobresaltos a final de mes. Esta cifra sitúa a España entre los países con mayor pobreza laboral de la Unión Europea.
  • El problema se agrava en determinados colectivos. Las personas de origen extracomunitario presentan tasas cercanas al 30 %, lo que triplica la de los trabajadores nacidos en España. También destacan los autónomos, entre los cuales aproximadamente 1 de cada 4 vive en pobreza laboral. La precariedad contractual y la inestabilidad de ingresos son factores clave que explican esta vulnerabilidad.
  • La educación también marca una diferencia notable. Entre quienes solo tienen estudios primarios, la pobreza laboral alcanza casi el 20 %, mientras que entre quienes cuentan con estudios superiores se reduce a alrededor del 6 %. Esto refleja la fuerte relación entre cualificación, tipo de empleo y capacidad económica para sostener una vida digna.
  • El tipo de jornada laboral es otro elemento determinante. Las personas que trabajan a tiempo parcial sufren una tasa de pobreza laboral del 21 %, el doble que quienes tienen jornada completa, que se sitúan en torno al 10–11 %. La parcialidad involuntaria y los salarios bajos son factores que empujan a muchos trabajadores a no llegar a fin de mes.
  • En el ámbito familiar, los hogares monomarentales presentan cifras especialmente preocupantes, con tasas cercanas al 30 % de pobreza laboral. Las familias numerosas también se ven muy afectadas, superando el 36 %. La combinación de ingresos insuficientes y mayores gastos hace que estos hogares tengan más dificultades para cubrir necesidades básicas como vivienda, alimentación o energía.
  • En conjunto, estos datos muestran que tener un empleo en España no garantiza escapar de la pobreza. La precariedad, los salarios bajos y la desigualdad estructural hacen que una parte significativa de la población trabajadora viva en una situación económica frágil, con dificultades reales para llegar a fin de mes y con riesgo de exclusión social.
  • Estos datos deberían ser tenidos en cuenta por el Gobierno con el fin de tomar medidas que corrigiesen la situación de precariedad económica de buena parte de la población. Lamentablemente, el gobierno del señor Sánchez ni dice, ni hace, ni se le espera.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» os animamos a protestar si esta situación fuese la vuestra. Dice el refrán que quien no llora no mama. Lloremos todos. Protestemos todos.

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