- Dicen que la vida es un valle de lágrimas y que termina en un océano de pena. Y dicen bien si vemos la trayectoria vital de Maricarmen Abascal, la anciana de Madrid que se ha convertido en el símbolo de la lucha contra los fondos buitre. Maricarmen vivía en su pasado hecho presente. Vivía con sus recuerdos en el piso alquilado por su padre en los años cincuenta, en una vivienda familiar alquilada que pasó a ser propiedad de un fondo buitre. Con la venta del edificio a los nuevos propietarios empezó la pesadilla de Maricarmen.
- Pero ¿quién era Maricarmen? María del Carmen Abascal, conocida por todos como Maricarmen, nació en Madrid en 1938 y falleció a los 87 años. Durante más de siete décadas estuvo vinculada al mismo piso del barrio de Ibiza, en el distrito de Retiro. Su padre alquiló la vivienda en 1956 y allí vivió Maricarmen junto a sus padres y su hermano. Trabajó durante 34 años como secretaria del consejo de administración de una empresa farmacéutica y se jubiló en 1998.
- Su familia estuvo muy ligada a aquella casa. Su padre murió en 1960, cuando ella era joven, y su madre falleció en 2005 en el propio domicilio. Maricarmen conservaba fotografías y numerosos objetos familiares que para ella representaban toda una vida de recuerdos. No consta que tuviera marido o hijos; en sus últimos años hablaba especialmente de la familia que había perdido y de un primo al que consideraba un hermano.
- El conflicto comenzó cuando el inmueble cambió de manos. En 2018 la finca fue vendida y posteriormente pasó a ser propiedad de Urbagestión. Maricarmen tenía un contrato de alquiler de renta antigua y pagaba alrededor de 500 euros mensuales entre alquiler y facturas, mientras recibía una pensión de unos 1.400 euros. La empresa cuestionó la continuidad legal del contrato porque, tras la muerte de su padre y posteriormente de su madre, se habían producido dos subrogaciones. Los tribunales terminaron dando la razón a la propiedad y el procedimiento de desahucio siguió adelante.
- Maricarmen luchó durante años por permanecer en su hogar, con el apoyo del Sindicato de Inquilinas y de su abogada. Hubo varios intentos de desahucio y distintas negociaciones, pero finalmente el 23 de septiembre de 2026 fue expulsada de su hogar. Ese día salió de su casa en una camilla y fue trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón, ante la presencia de cientos de personas que se habían concentrado para apoyarla. Ella había expresado repetidamente que quería morir en aquella vivienda, en la habitación donde habían fallecido sus padres.
- Su desahucio provocó una enorme movilización social en Madrid y posteriormente en otras ciudades españolas. Maricarmen se ha convertido en un símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda y su nombre ha pasado a identificarse con las reivindicaciones contra los desahucios de personas vulnerables. Aunque después de su expulsión se alcanzó un acuerdo para que pudiera volver a alquilar su vivienda en unas condiciones asumibles, finalmente no llegó a regresar a ella.
- Maricarmen falleció hoy 7 de octubre de 2026 en el Hospital Gregorio Marañón, después de permanecer hospitalizada desde el día de su desahucio. Murió sin poder cumplir su deseo de volver a la casa en la que había vivido desde 1956. El deseo de esta mujer de morir en su casa no se cumplió. La pena la mató antes de que fuera posible su alta hospitalaria.
- Maricarmen se va a convertir en el símbolo de la lucha de la gente humilde contra los fondos buitre que están elevando los precios del alquiler de todo tipo de viviendas. Pero más allá de símbolos y mitos, debemos ver a la persona, al ser humano, a la mujer sufriente, a la hija que había enterrado a sus padres, a la niña que había crecido en una vivienda que era hogar, a la joven que tuvo sueños, a la adulta que tuvo decepciones, a la anciana que se vio sorprendida por una subida brutal de su alquiler, a la señora que fue echada de su casa…
- Maricarmen Abascal se nos fue del mundo muerta de pena. Es muy duro ver entrar en tu casa a la policía, verte expulsada de tu intimidad, verte en la calle sola y verte sin futuro con 87 años. Es muy duro morir sabiendo que ni siquiera vas a cumplir tu sueño de emitir tu último aliento en tu cama. Es tremendamente duro pensar que tu casa no es tuya cuando es tuya. Es inmensamente duro morir de pena. Es infinitamente duro, durísimo, vivir en un país en el que el capitalismo nos mata de pena.
- Ahora solo podemos decir D.E.P. Maricarmen Abascal. Es lo que decimos nosotras y nosotros, en la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem»: D.E.P. Maricarmen.
