• No hay muchas mujeres científicas. Tampoco hay muchas niñas interesadas por la ciencia. Por eso es necesario fijar un día para animarnos a ser científicas saliendo de nuestra zona de confort. El 11 de febrero es una fecha clave para visibilizar la importancia de la participación de mujeres y niñas en la ciencia. Esta conmemoración busca recordar que, a pesar de los avances logrados, aún persisten brechas significativas en el acceso, la representación y el reconocimiento dentro de los campos científicos y tecnológicos. La jornada invita a reflexionar sobre los obstáculos históricos y culturales que han limitado su presencia, así como sobre la necesidad de impulsar cambios sostenidos.
  • La celebración también pretende inspirar a las nuevas generaciones, mostrando referentes femeninos que han transformado la ciencia a lo largo del tiempo. Dar a conocer sus logros no solo honra su trabajo, sino que contribuye a derribar estereotipos que todavía influyen en la elección de estudios y carreras. Cuando las niñas ven modelos a seguir, aumenta su confianza para explorar disciplinas tradicionalmente masculinizadas.
  • Además, este día subraya la importancia de promover políticas educativas que garanticen igualdad de oportunidades desde edades tempranas. La inclusión de programas que fomenten la curiosidad científica, el pensamiento crítico y el acceso a recursos tecnológicos es esencial para que más niñas descubran su potencial. La educación equitativa se convierte así en una herramienta poderosa para transformar realidades injustas.
  • Las instituciones académicas, científicas y gubernamentales también son llamadas a crear entornos más inclusivos. Esto implica revisar prácticas, eliminar sesgos y asegurar que las mujeres tengan las mismas posibilidades de desarrollo profesional, liderazgo y reconocimiento. La diversidad en los equipos de investigación no solo es un asunto de justicia, sino que enriquece la creatividad y la calidad de los avances científicos.
  • El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia también invita a la sociedad en general a valorar el papel fundamental que ellas desempeñan en la construcción del conocimiento. Su participación activa es clave para enfrentar retos globales como la salud, el cambio climático, la innovación tecnológica y la sostenibilidad. Sin su talento, el progreso científico queda incompleto.
  • En definitiva, esta fecha no es solo una celebración, sino un recordatorio de que la igualdad en la ciencia es una tarea colectiva y continua. Impulsar la educación, la visibilidad y las oportunidades para mujeres y niñas fortalece el futuro de la investigación y contribuye a un mundo más justo y equilibrado.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» animamos a las pequeñas estudiantes de hoy a ser las Marie Curie de mañana. Todas podemos hacer ciencia. La ciencia también es cosa de mujeres.

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