• El dicho popular de sin oficio ni beneficio se cumple en el caso de muchos inmigrantes marroquíes. Son personas que dicen no haber trabajado nunca, siendo más las mujeres que los hombres. El motivo es obvio: la mujer marroquí todavía no se ha liberado de la dedicación plena y total a las tareas del hogar.
  • El volumen del grupo de inmigrantes marroquíes mayores de 45 años que no han trabajado nunca se ha incrementado significativamente en los últimos años, registrando una subida cercana al 188% en un periodo de cinco años. La evolución temporal muestra que mientras en el año 2021 la cifra total de varones era de 637 y la de féminas se situaba en 7.384, la tendencia ha mantenido un avance continuo. En el desglose de los años posteriores, el número combinado pasó de algo más de 9.400 personas en 2022 a superar las 10.400 en 2024, consolidando un crecimiento que ha alcanzado su máximo histórico actual.
  • La distribución por sexos revela una marcada brecha de género, donde las mujeres representan el 84,4% del colectivo, sumando un total de 9.656 inscritas. Este contingente femenino supera en volumen a las demandantes sin empleo anterior de nacionalidades como la venezolana, colombiana, ucraniana y brasileña juntas en el mismo tramo de edad. Los colectivos femeninos de otras nacionalidades son más de trabajar fuera de casa. Por su parte, los varones marroquíes en esta situación ascienden a 1.778 personas, lo que aun así sitúa a Marruecos a la cabeza de la lista de hombres extranjeros sin experiencia laboral previa inscritos en las oficinas de empleo.
  • El repunte más agudo en las estadísticas se ha concentrado de manera reciente tras los procesos de regularización administrativa del año, afectando de manera directa al ritmo de inscripción de los varones. Específicamente, el cupo de hombres registrados en esta categoría subió de 1.102 en marzo a los 1.778 actuales, lo que implica un incremento del 61,3% en un intervalo de pocos meses. Las mujeres, por el contrario, han avanzado con una pendiente estadística menor debido a que partían de una base numérica históricamente mucho más alta.
  • Este fenómeno se encuadra en un contexto general en el que los ciudadanos extranjeros ganan peso dentro de la lista global de demandantes senior de empleo sin experiencia previa en el país. Actualmente, el 40,5% de las personas que superan los 44 años y constan sin ocupación registrada en las oficinas estatales posee pasaporte extranjero, un porcentaje que ha escalado desde el 22% registrado al inicio de la década, evidenciando un cambio en la composición demográfica de este indicador de vulnerabilidad laboral.
  • Lo que no nos dicen las estadísticas es el número de personas marroquíes mayores de 45 años que han encontrado un empleo, de esas 11.026 inscritas. Suponemos que no han sido muchas porque los servicios públicos de empleo son totalmente ineficaces a la hora de conseguir emplear a la gente, con independencia de las nacionalidades de los demandantes de empleo.
  • En todo caso, en la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» manifestamos nuestra preocupación por el número creciente de personas de origen marroquí que manifiestan no haber trabajado nunca. No es una buena carta de presentación a la hora de llegar a un país decir que nunca se ha tenido un empleo. Cuarenta y cinco años son muchos años. Son demasiados años para no haber trabajado nunca a cambio de un salario.

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