• Bad Bunny ha pasado de gustar a multitudes a caer en la polémica. El cantante latino no se ha dado cuenta de que anda por Europa de gira. Y Europa es Europa. Bad Bunny se ha olvidado del famoso refrán que dice «a donde fueres haz lo que vieres». Por eso no ha modificado su espectáculo con casita.
  • La Casita de Bad Bunny es un espacio VIP dentro de sus conciertos que se ha convertido en uno de los elementos más comentados de su gira. Se trata de una estructura inspirada en las casas tradicionales de Puerto Rico, donde el artista interpreta parte del show rodeado de invitados especiales y algunos fans seleccionados. Este escenario secundario funciona como un punto de conexión visual y simbólica entre Bad Bunny, su cultura y el público, pero también ha generado controversia por la forma en que se elige a quienes pueden acceder.
  • Una parte de los asistentes que entran en La Casita son celebridades invitadas por marcas o por el propio equipo del artista. Entre ellas han pasado figuras como Ester Expósito, Marta Ortega, María León, Lamine Yamalo Héctor Bellerín, dependiendo de la ciudad. Estas invitaciones forman parte del componente VIP del espectáculo y no están abiertas al público general.
  • Sin embargo, también existe la posibilidad de que fans anónimos sean elegidos durante el concierto. Según diversas fuentes, la producción del show observa a los asistentes desde la pista para seleccionar a un pequeño grupo que pueda vivir la experiencia desde La Casita. No existe un tipo de entrada que garantice el acceso, y la capacidad es muy limitada: aproximadamente 30 personas dentro, 15 en el balcón y hasta 20 en el techo. Bad Bunny tiene una casita muy pequeña.
  • La polémica surge por los criterios que, según testimonios y vídeos virales, utiliza el equipo para escoger a estas personas. Se afirma que los requisitos suelen incluir ser mujer, tener un estilo de vestimenta llamativo y atractivo, evitar ropa con referencias directas al artista y colocarse en zonas específicas de la pista, no en primera fila. También señala que la mayoría de seleccionadas responden a un canon físico concreto, lo que ha generado críticas por machismo y falta de diversidad.
  • Estas críticas han provocado un debate amplio en redes sociales y medios, donde se cuestiona el mensaje que transmite esta selección y su coherencia con el discurso del artista. En algunos conciertos recientes se ha observado un cambio hacia una mayor variedad de perfiles dentro de La Casita, aunque las opiniones siguen divididas. La controversia continúa alimentando la convicción de que el elitismo reina en los espectáculos de gran escala.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género condenamos esta selección de chicas al gusto de Bad Bunny. Hubiera sido mejor un sorteo de entradas para sacar a las 30 afortunadas y afortunados que bailaran dentro de la casita del concierto.

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