- No van bien las cosas en el Reino de Noruega. Al escándalo del hijo de la princesa Mette-Marit se suma el escándalo de ella misma. Parece que las amistades de la princesa heredera consorte no eran muy recomendables. Cosas que pasan. Los ricos se juntan con ricos y entre ricos también hay manzanas podridas.
- La Casa Real noruega ha emitido un nuevo comunicado en el que la princesa Mette‑Marit de Noruega reconoce y detalla su relación de amistad con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales. El texto oficial busca aclarar el alcance de los encuentros que mantuvo con él y explicar por qué se produjeron, subrayando que la princesa desconocía las actividades delictivas por las que Epstein ya había sido investigado en el pasado. La declaración llega tras nuevas informaciones que reavivaron el interés mediático sobre sus contactos.
- En el comunicado, Mette‑Marit admite que se reunió con Epstein en varias ocasiones entre 2011 y 2013, siempre —según afirma— en un contexto social y sin ninguna relación con actividades profesionales o institucionales. La princesa expresa que, al conocer posteriormente la gravedad de los hechos por los que Epstein fue condenado, lamentó profundamente haber mantenido cualquier tipo de vínculo con él. La Casa Real insiste en que la princesa actuó de buena fe y que su intención al publicar esta información es garantizar la máxima transparencia. Pero la verdad es que no les quedaba otra.
- La declaración también explica que la princesa decidió cortar toda relación con Epstein en cuanto tuvo conocimiento de las acusaciones que pesaban sobre él. Desde entonces, asegura que no ha vuelto a mantener ningún tipo de contacto. La Casa Real reconoce que, con la perspectiva actual, la princesa considera que debería haber investigado más a fondo el pasado del financiero antes de aceptar cualquier encuentro. Lo único que sabía Mette-Marit es que su amigo americano era muy rico. Con ese dato tenía suficiente para brindarle su amistad y aceptar la amistad del financiero.
- Este nuevo comunicado se interpreta como un intento de cerrar definitivamente un capítulo incómodo para la monarquía noruega, que en los últimos años ha tratado de reforzar su imagen de cercanía y responsabilidad institucional. La Casa Real subraya que la princesa comprende la preocupación pública que genera cualquier relación con una figura tan controvertida y que por ello ha optado por ofrecer una explicación detallada y directa.
- La publicación del texto coincide con un renovado escrutinio internacional sobre las conexiones sociales de Epstein, lo que ha llevado a diversas figuras públicas a aclarar su relación con él. En este contexto, la Casa Real noruega busca evitar especulaciones y reafirmar su compromiso con la transparencia, destacando que la princesa lamenta profundamente haber tenido cualquier tipo de trato con una persona implicada en delitos tan graves.
- En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» echamos de menos la falta de transparencia en todas las monarquías. No sabemos quiénes son los amigos de reyes, reinas, príncipes y princesas. Tal vez deberíamos saberlo porque, al hacerse públicas sus amistades, se abstendrían de relacionarse con cualquier individuo o individua adornados con millones y con haceres delictivos.
