- Pasan los días y los inmigrantes de la avalancha de 80.000 personas empujada presuntamente por las autoridades marroquíes siguen a sus anchas por Ceuta. Son los nuevos invasores que nos hacen recordar las invasiones bárbaras que terminaron acabando con el Imperio Romano. No sé si esta sociedad occidental podrá sobrevivir a las costumbres bárbaras de algunos, o muchos, inmigrantes.
- La primera costumbre bárbara de estos recién llegados que ha saltado a los medios de comunicación fue el asesinato de una cría de delfín. La playa del Trampolín se ha convertido en el escenario de este trágico suceso que ha desatado una ola de indignación ciudadana y la condena unánime de las asociaciones de protección animal. Un grupo de personas capturó y propinó una paliza mortal a una cría de delfín mular que se había aproximado a la orilla, presumiblemente desorientada o buscando refugio. Los testigos presenciales observaron con horror cómo el animal era sacado del agua a la fuerza, impidiéndole respirar y causándole un sufrimiento extremo antes de perder la vida en la misma arena. Estos inmigrantes que piden acogida y asilo no tuvieron piedad del delfín baby.
- Las impactantes imágenes y vídeos del incidente, que comenzaron a circular rápidamente por las redes sociales, muestran la brutalidad con la que se trató al cetáceo, un ejemplar joven de una especie especialmente protegida en aguas españolas. Varios bañistas intentaron afear la conducta de los agresores e intervenir para salvar al espécimen, pero sus esfuerzos resultaron inútiles ante la agresividad de la situación. La difusión de este material audiovisual ha servido para que la sociedad civil exija de manera inmediata una respuesta contundente por parte de las autoridades judiciales y medioambientales.
- Ante la gravedad de los hechos, diversas organizaciones dedicadas a la conservación del medio marino y los derechos de los animales han interpuesto una denuncia formal ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil. Los colectivos ecologistas recuerdan que el delfín mular goza de un estricto estatus de protección legal y que provocar deliberadamente la muerte de uno de estos ejemplares constituye un delito grave tipificado en el Código Penal. Los investigadores ya se encuentran analizando las grabaciones disponibles para identificar formalmente a cada uno de los implicados en la agresión.
- Este lamentable episodio ha vuelto a poner sobre la mesa la urgente necesidad de reforzar la vigilancia en los litorales y de implementar campañas educativas más contundentes sobre el respeto a la fauna marina. Los expertos recuerdan que cuando un cetáceo o cualquier otro animal protegido se acerca a la costa, el protocolo ciudadano dicta notificar de inmediato a los servicios de emergencia y mantener una distancia prudencial. Manipularlos, acosarlos o extraerlos de su hábitat natural no solo pone en riesgo la vida del espécimen, sino que vulnera de forma flagrante las normativas ambientales básicas.
- Parece que estas campañas educativas habrá que extenderlas a la población inmigrante que llega a nuestras costas en unas embarcaciones que llaman pateras. Nunca es demasiado pronto para que empiecen a darles clases. Sería una pena que hasta sus valedores se les volvieran en contra al no poder justificar tanta brutalidad selvática. En Europa ya hemos olvidado lo que es matar un animal porque comemos carnes y pescados que compramos convenientemente troceados e incluso preparados en los supermercados. Por eso nos horroriza esta violencia contra los animales que nunca vemos morir para alimentarnos.
- Los ecologistas esperan que este caso no quede impune y sirva como un precedente disuasorio para evitar futuros actos de crueldad hacia la biodiversidad de la zona. La presión social continúa aumentando en los canales digitales, donde se pide la máxima pena contemplada por la ley para quienes resulten responsables del fallecimiento del animal. Se prevé que en los próximos días las pesquisas policiales avancen gracias a la colaboración ciudadana y a los datos aportados por los testimonios directos recogidos en el lugar del suceso.
- No nos extrañaría que en próximas semanas veamos a ecologistas furiosos enfrentándose a los inmigrantes de las pateras en las playas de Ceuta y del resto de localidades a donde arriban estas frágiles embarcaciones. El ecologismo es la última ideología de la vieja Europa. Los inmigrantes que nos envió Marruecos (presuntamente) aún no lo saben.
- En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» también nos solidarizamos con el pobre delfín asesinado por la turba inmigrante. Que D.E.P. el delfín baby. Esta muerte del inocente delfín no hubiera ocurrido si el presidente Sánchez y su gobierno defendieran España. Este país es un Estado de Derecho. Es decir, todos tenemos que cumplir la legislación. Por eso no podemos admitir la entrada de gente que viene incumpliendo nuestras leyes y riéndose de nosotros. Para esos que matan crías de delfines solo hay una respuesta: que se vayan para sus países de origen y que trabajen allí.
