• Nos viene el cambio de hora programado para la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026 en esta España nuestra. A las 03:00 de la madrugada, los relojes se retrasarán una hora para volver a marcar las 02:00 (en Canarias, a las 02:00 pasará a ser la 01:00), dando paso al horario de invierno. Aunque este ajuste tecnológico se realiza de forma automática en la mayoría de los dispositivos, el cuerpo humano experimenta una transición mucho más compleja que afecta de manera directa a los ritmos biológicos de la población.
  • La principal consecuencia negativa para la salud es la alteración drástica de los ritmos circadianos, el reloj biológico interno que regula los ciclos de sueño y vigilia. Al modificar bruscamente la hora oficial, el organismo sufre un desajuste similar al del jet lag transoceánico, ya que las señales hormonales internas dejan de sincronizarse de forma correcta con los estímulos de luz y oscuridad del exterior. Este desfase provoca que las personas experimenten dificultades para conciliar el sueño por la noche e insomnio matutino durante las semanas posteriores al cambio.
  • Es una alteración en el descanso que provoca un estado latente de fatiga crónica y falta de concentración que repercute en las capacidades cognitivas diarias. La falta de un sueño reparador durante el periodo de adaptación debilita el sistema inmunitario, volviendo al organismo más vulnerable a infecciones y enfermedades estacionales. Asimismo, diversos estudios médicos advierten de que la interrupción del descanso eleva los niveles de cortisol (la hormona del estrés), lo que incrementa temporalmente el riesgo de sufrir crisis hipertensivas y problemas cardiovasculares.
  • El ámbito de la salud mental es uno de los más perjudicados debido a la reducción drástica de las horas de luz solar por las tardes. La pérdida repentina de luminosidad al final del día altera la producción de melatonina y serotonina, neurotransmisores esenciales para la estabilidad emocional. Este cambio químico suele desencadenar el llamado trastorno afectivo estacional, caracterizado por una fuerte apatía, cambios bruscos de humor, irritabilidad y una propensión general al desánimo que afecta tanto a adultos como a jóvenes.
  • Finalmente, el cambio de hora impacta de manera especialmente severa en la salud de los niños y las personas mayores, cuyos organismos son metabólicamente más sensibles a las variaciones de rutina. En los más pequeños, la falta de adaptación se manifiesta a través de rabietas, alteraciones en el apetito y problemas de conducta escolar. En los ancianos, el retraso de la hora puede agravar los síntomas de desorientación cognitiva y demencias, además de alterar la regularidad con la que toman medicamentos crónicos esenciales para sus patologías.
  • Con todas estas desventajas, en la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» nos preguntamos por qué se sigue produciendo este cambio de hora dos veces al año en España. Nos parece que solo se hace para fastidiar. Los políticos de este país en eso andan: en fastidiar a la clase trabajadora, y tanto da que sean de derechas como de izquierdas y viceversa. Tenemos una clase política que se dedica a fastidiarnos… presuntamente.
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