• La ciencia avanza y falta hace que avance porque somos una sociedad de personas agotadas. Estamos cansados de trabajar, estamos cansados de aguantar a los jefes y jefas, estamos cansados de aguantar a nuestras parejas; estamos hartos de la suegra, del suegro, de los cuñados y cuñadas. Hasta estamos agobiados por nuestros hijos e hijas que han ido creciendo en tamaño y en problemas. Por eso avances de la tecnología como los robots humanoides nos van a venir como llovidos del cielo.
  • Entre los inventos en robots humanoides que nos pueden sacar de más de un apuro están:
  • -Robots humanoides que reconocen emociones analizando las expresiones faciales y el tono de voz de la persona.
  • -Robots perros autómatas que pueden hablar como loritos y que se mueven como un perro de carne y hueso. Además, reconocen hasta 100 caras, memorizan trucos y responden.
  • -Robots que pueden levantar a un anciano de la cama y colocarlo en una silla de ruedas.
  • Este tipo de robots están ya aquí, en A Coruña. Los pudimos ver en un café experimental auspiciado por la Cruz Roja en la Ciudad de las TIC de A Coruña. La exposición se integraba en una jornada sobre el acompañamiento de los mayores titulada «Tecnología inclusiva contra la soledad», un título un tanto polémico. Pensar en paliar la soledad de nuestros mayores con un muñeco que habla y hace cosas es de pena.
  • Como era previsible, el vil metal está detrás de tanta modernidad tecnológica. Encontramos todos los robots que se vieron en la Ciudad de las Tic en el catálogo de la empresa Casual Robots destinados a personas mayores de 65 años.  En el País Vasco ya los tienen en prueba con ancianas y ancianos que precisan ayuda para sus tareas cotidianas.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» celebramos que la tecnología avance. Es una buena noticia que haya robots humanoides como apoyo para cuidar a nuestros mayores. Las cuidadoras y cuidadores seguro que agradecen que un robot levante a la persona dependiente de la cama y que la siente en el sofá o en la silla de ruedas. Pero otra cosa es que tengamos al abuelo hablando con el muñeco, a la abuela abrazada al muñeco que habla como si fuera el vecino y a los niños acunados por el robot humanoide mientras sus padres están trabajando. Hagamos las cosas con «sentidiño».

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Gmail

Share This