La niña de Ana Obregón tiene que comer

Hablando se entiende a la gente y, a veces, se entiende tan bien que es mejor que no hable esa gente. Ana Obregón estaba mejor callada. Se hubiera evitado una frase que pasará a los recuerdos de las hemerotecas: «Esta niña tiene que comer». Pensábamos que la pequeña...