• Érase una vez una feliz pareja, padre y madre de Batmancito, un pequeño bebé con sonrisa sin dientes, manitas finas, boquita glotona y silencio, mucho silencio. La feliz pareja decidió un día llevar a su Batmancito a la guardería porque no era cuestión de que el baby quedara solo en casa mientras ellos iban a trabajar.
  • Así podría empezar un cuento de ciencia ficción, pero no es cuento, es una realidad: la pareja feliz existe y Batmancito es su hijo reborn.
  • La guardería rechazó al bebé reborn “Batmancito” porque no lo consideran un menor real y porque dicen que su presencia generaría problemas organizativos, de seguridad y de responsabilidad dentro del centro. Esta situación ha generado un debate público después de que Alejandra y Jaime, sus “padres”, lo contaran en Y ahora Sonsoles.
  • Según la información publicada, Alejandra y Jaime intentaron inscribir a su bebé reborn en una guardería, como parte de la terapia psicológica que ella sigue para superar el trauma de no poder quedarse embarazada. El muñeco, llamado Batmancito, forma parte de un tratamiento recomendado por su especialista para recrear rutinas de maternidad.
  • El centro infantil rechazó la solicitud, lo que llevó a la pareja a denunciar públicamente la situación en televisión.
  • Se desconoce la respuesta formal del centro, pero la negativa es coherente con varias normas habituales en guarderías:
  • No es un menor real, por lo que no puede ser matriculado ni registrado en listas oficiales.
  • Responsabilidad civil: si el muñeco se daña, pierde piezas o se extravía, el centro no quiere asumir responsabilidad.
  • Dinámica del aula: un reborn hiperrealista puede generar distracciones, conflictos o ansiedad entre otros niños.
  • Normativa interna: muchos centros limitan objetos personales voluminosos o delicados.
  • Estas razones encajan con la reacción del centro y explican por qué la inscripción no es viable.
  • El reportaje subraya que Alejandra utiliza el reborn como herramienta terapéutica para afrontar la infertilidad. La pareja insiste en que son conscientes de que es un muñeco, pero buscan recrear rutinas reales como parte del tratamiento.
  • Esto ha generado un intenso debate social entre quienes empatizan con su proceso y quienes lo consideran excesivo o inapropiado.
  • Lo cierto es que por mucha terapia que sea para sus padres Batmancito, legalmente, ningún centro está obligado a admitir un objeto o muñeco como si fuera un menor, y la normativa educativa exige que los alumnos sean personas reales inscritas en el sistema. La guardería está en su derecho de rechazar la solicitud.
  • Esto no quiere decir que no se deban modernizar las cosas. Tal vez, haya negocio para una guardería de reborns, igual que hay guarderías y hoteles de mascotas. Los emprendedores deberían tomar nota.
  • En la Asociación española por la Igualdad de género deseamos que los padres de Batmancito encuentren guardería para el bebé reborn. Parece que son un papá y una mamá que tienen dinero para gastar en su niño-muñeco. Gasten, pues, esos euros de sus salarios porque darán trabajo a una nueva profesión de cuidadoras y cuidadores de muñecos y muñecas.

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