- Nada es para siempre. Ni siquiera los alquileres antiguos son para siempre. Un día aparece una empresa donde antes hubo un casero y la empresa quiere el piso vacío para darle unas manos de pintura y venderlo o alquilarlo a precio de oro. Fue lo que le pasó a Maricarmen, la mujer de 87 años, desahuciada del piso donde vivió casi toda su vida en Madrid.
- Maricarmen marchó en ambulancia para el hospital porque su salud no podía resistir más. Allí, en aquel viejo piso, quedaban los recuerdos de toda una vida, las fotografías, algún libro, los adornos de los muebles del salón, su cama, la ropa que se negó siempre a guardar en maletas, el televisor… Quedaba también una cocina con olor a recetas de abuela. Por quedar también quedaban los vecinos con los que había compartido escaleras, saludos, confidencias.
- El piso lo reclamaban como suyo dos hermanos que habían montado un presunto fondo buitre familiar al que ellos mismos consideran pyme y llaman Urbagestión. Compran edificios en barrios estratégicos, los vacían de inquilinos y alquilan a «precio de mercado» esas viviendas o las venden. Para incrementar más su cuenta de resultados, los hermanos Ricardo y Fernando Alonso también se dedican a la compra venta de farmacias. Hay que reconocer que los Alonso tienen buen olfato para los negocios.
- Está bien que la gente haga negocios, pero lo que está muy mal es que haga esos negocios pisando los derechos de los demás. Los hermanos Alonso no le ofrecieron a Maricarmen una solución. Era todo o nada: o pagaba un alquiler desorbitado o se iba a la calle. La pela es la pela para estos dos. La pela es la pela para los fondos buitre. La pela es la pela para los banqueros.
- Y en este mundo en el que las personas no cuentan, la pela también es la pela para las administraciones. Duele que, en este país nuestro, se eche a la calle a una anciana y no se le ofrezca ni siquiera una plaza en una residencia de la tercera edad. Unos por otros la casa sin barrer. El Gobierno del señor Sánchez puso su policía nacional para desalojar a una anciana. Los jueces cumplieron las leyes a rajatabla. El Gobierno de la señora Ayuso nada dijo ni nada hizo porque está muy de acuerdo con que ancianos y ancianas que no pueden pagar alquileres a precio de mercado usurero acaben durmiendo en los soportales de las calles de los madriles.
- En la Asociación española por la Igualdad de género «Genus Aequalitatem» nos indigna que se produzcan estas situaciones tan penosas e injustas. Lamentablemente, el caso de Maricarmen no es el único caso. En los centros de las grandes ciudades se multiplican las personas que sufren mobbing inmobiliario, las personas que son expulsadas al extrarradio por no poder hacer frente a alquileres desorbitados. El Gobierno del señor Sánchez y el resto de administraciones públicas deberían tomar medidas para que esto no sucediera. No puede valer todo para que las empresas llamadas fondos buitre hagan caja. Es hora de que la legislación de este país nuestro ponga un stop a los fondos buitre.
